Mi Viaje Personal: Música y Autismo

El primer centro educativo al que me destinaron fue uno de educación especial y como músico fue una de las experiencias más bonitas que he tenido.

Poder comprobar y vivir en primera persona el poder sensitivo de la música fue algo maravilloso. Una vez más me recordó porqué escogí la música como forma de vida.

Siempre había leído que la música podía cambiar los estados de ánimo, mejorar la circulación y salud cardíaca, potenciar el descanso, tiene grandes beneficios para la ansiedad y estrés, fortalece el sistema inmunitario, mejora el equilibrio y facilita las relaciones interpersonales. Todo ésto y después de tantos años tocando y llevando la música a tantas personasitas, he comprobado que son muchas más cualidades.

En los niños TEA (Trastorno del Espectro Autista) podemos observar cómo a través de la música se pueden conseguir avances significativos. El apoyo de la música en el período de aprendizaje de las personas con autismo puede suponer avances significativos en su evolución, como el área vestibular y motora, la producción oral o las relaciones sociales.

A lo largo de estos años he comprobado como niños de diferentes edades han sido capaces de aprender y relacionar palabras gracias a la intervención de la música y su efecto en el oído.

 Además de esto, la música y los sonidos son importantes formas de comunicación para las personas con autismo, y apoyan a mejorar la comprensión del lenguaje y la interacción social. Existen estudios, de hecho, que han demostrado que la música, a través de una mejora de la escucha, mejora la capacidad de atención, la memoria y la coordinación motora de las personas con autismo.

Es por ello que el uso de la música y/o sus elementos musicales (sonido, ritmo, melodía y armonía) realizada por un musicoterapeuta calificado con un paciente o grupo, en un proceso creado para facilitar y promover la comunicación, las relaciones y el aprendizaje, el movimiento, la expresión, la organización y otros objetivos terapéuticos relevantes, para así satisfacer las necesidades físicas, emocionales, mentales, sociales y cognitivas.

La musicoterapia tiene como fin desarrollar potenciales y/o restaurar las funciones del individuo de manera tal que éste pueda lograr una mejor una integración intra y/o interpersonal y consecuentemente una mejor calidad de vida a través de la prevención, la rehabilitación o el tratamiento.

Con el uso de la música podemos mejorar muchos de los aspectos anteriormente mencionados siempre y cuando exista una adecuada formación del musicoterapeuta. 

Como músicos y docentes necesitamos un auto reciclaje constante y una formación continua para poder atender de la mejor forma posible las diferentes necesidades de nuestro alumnado.

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